Martin · para restaurantes
Entra una alergia a las 18:53.El servicio abre a las 20:00.
Nadie ha abierto el panel. Nadie está mirando una pantalla.
El aviso llega al móvil de cocina, a la pantalla de bloqueo. Y alguien la firma con su nombre y su hora.
Eso es MARTIN. No es un sistema que apunta lo que va a pasar: es uno que responde de lo que promete.
Lo que hace · 1
Una alergia no es un campodel formulario.
Es una persona que necesita saber que alguien la ha visto. En casi todos los sistemas se guarda como un dato más de la ficha del cliente.
Aquí se detecta al reservar, salta al móvil antes del servicio y cocina la firma. Queda escrito quién, y a qué hora. No se puede borrar.
Y lo que no hace es lo que lo vuelve fiable: no suena por cada reserva que entra. Una alarma que suena siempre es una alarma que se silencia.
En una mesa de doce, la reserva no la decide quien reserva: la desbloquea quien tiene el problema. Uno solo mal atendido y no pierdes un comensal — pierdes doce.
Lo que hace · 2
Sabe qué mesas unir.Y sabe decir que no.
Cuando entra un grupo, une solo los pares que autorizaste tú en el alta, con tus palabras. Nunca reparte a un grupo entre dos zonas, y no apila mesas para forzar que quepa.
Y cuando no cabe con criterio, lo dice — en vez de encajarte ocho donde caben seis y romperte el servicio.
Si te cancelan con la sala llena, la oferta sale sola por WhatsApp a quien se quedó sin sitio esa misma noche. La lista de espera deja de ser una cola y pasa a ser un contador de lo que se rescató — y de la gente que tocó la puerta cuando estabas lleno y se fue.
Lo que hace · 3
Hay otro visitante en tu web.No la mira: la lee.
Cada vez más clientes preguntan a una IA antes que a Google. Ese agente no navega tu página: extrae lo que necesita y le devuelve la respuesta a tu cliente sin que llegue a pisar tu web. Y quien decide por qué puerta entra la reserva puede no ser el dueño.
La web que monta MARTIN se deja leer por esos agentes: declara qué es, qué sirve y cuándo tiene mesa, para que la reserva pueda entrar por tu propia puerta, sin comisión de nadie.
Y te digo dónde está la raya, porque vas a oír lo contrario por ahí: ningún agente reserva solo, ni el nuestro ni el de nadie. Lo que sí hace, y ya funciona: consulta la disponibilidad real de tu casa —la de esta noche, no un folleto— y recibe el enlace para reservar. La reserva se cierra en el canal del propio restaurante, con su voz. Y eso es por diseño: cerrarla dentro del chat del agente es justo lo que hace el agregador — y ahí el formulario, los términos y el orden son de otro.
No me creas
Hay un restaurante enteromontado para que lo rompas.
Se llama HIGA, está en Bilbao y no existe: es un restaurante de demostración, con su carta, sus alérgenos y su sistema funcionando de verdad.
Está ahí: reserva, mira la carta, intenta liarlo. Sin darnos nada. Lo único que no se abre desde aquí es el panel del dueño — esa parte del recorrido va con enlace personal, y te lo mando yo cuando hablemos.
Lo que no te voy a contar
Lo que todavíano puedo demostrarte.
Todavía no hay clientes de pago. Lo digo yo antes de que lo preguntes, porque enterarte después sería peor.
MARTIN tiene que ser tu libro de reservas: no convive con otro sistema de sala, porque dos libros sobre las mismas mesas son una doble reserva esperando a ocurrir.
Y si tu casa va llena todas las noches, no puedo medir limpio lo que te devuelvo — así que no te voy a firmar una garantía que no podría probarte. Te lo digo el primer día, no el duodécimo mes.
Cómo se pide acceso
No hay registro.El acceso se concede.
No llevo más de dos o tres casas a la vez, y solo una de cada tipo: necesito saber si esto funciona en casas distintas, no cinco veces en la misma.
Cuéntame la tuya — cuántas mesas, cómo entran hoy las reservas y quién decide. Déjalo aquí y lo miro yo: hablas con quien lo construye, no con un comercial.
Y si no encaja te lo digo igual de pronto, por respeto mutuo. No insisto después.
Si encaja, montamos MARTIN con tus mesas, tus horarios y tu número. Si no, aquí no ha pasado nada.
Qué abre ese enlace
Te mando un enlace personal que abre el restaurante de demostración entero. Reservas tú mismo, por WhatsApp, como lo haría un cliente tuyo — y luego entras al panel del dueño a ver esa misma reserva aterrizar: la mesa, la hora y lo que el sistema hizo con ella.
Entras como comensal y sales como dueño. Sin registrarte y sin instalar nada.
¿Prefieres hablarlo? Escríbeme por WhatsApp, a cualquier hora. Luego entro yo.
Escribir por WhatsApp →Te contesta Sia, un asistente con IA. Si prefieres una persona, se lo dices y te paso.